Abuelas, musgo, cartas del destino⊠y la lectura que detuvo el tiempo
đ Una noche de calma antes de la emociĂłn
Tal vez la noche en ArzĂșa fue la mĂĄs serena de todo el Camino.
No hubo necesidad de preguntar a qué hora nos encontråbamos para desayunar.
Todos aparecimos puntuales, mochilas listas, corazones al compĂĄs.
Cada uno se acercaba a la barra del bar con paso tranquilo, como si repitiera un ritual sagrado.
AllĂ nos esperaba una abuela gallega que, con sonrisa de madre y alma de peregrina, nos sirviĂł el desayuno.
A cada âbuenos dĂasâ respondĂa como si fuĂ©ramos nietos que regresaban del mundo.
Nadie se fue sin una mirada tierna, sin una despedida que tocara el alma.

đ„Ÿ Ăltimos pasos, primeros silencios
Cruzamos ArzĂșa hasta que el cartel amarillo nos volviĂł a poner en ruta.
Una bajada pronunciada nos entregĂł al Camino una vez mĂĄs.
El dĂa era raro. No llovĂa⊠pero tampoco prometĂa buen tiempo.
Casi todos caminĂĄbamos en silencio.
Nos esperaban 20 kilĂłmetros. Los Ășltimos antes de la meta.
La lluvia, fiel compañera, se hizo presente.
Pero ya no nos sorprendĂa: la recibimos como quien saluda a un viejo amigo.
đż Encuentros inesperados
Entre el verde hĂșmedo y los aromas de Galicia, tres jĂłvenes aparecieron de entre la vegetaciĂłn:
ââÂĄHola, buenos dĂas!â âdijeron sonrientes.
Yo, con sorpresa, solo atiné a preguntar:
ââÂżDe dĂłnde salen ustedes?â
Los bautizamos: Luis y sus amigos, de San MartĂn de Valdeiglesias.
HabĂan salido de Sarria un dĂa despuĂ©s que nosotros⊠y dormĂan en el propio Camino, improvisando refugios.
Me contaron de sus vivacs en la Sierra de Guadarrama, de la historia de España, de reyes, montañas, cultura y juventud.
Conversamos kilĂłmetros enteros.
Hasta que una parada técnica nos separó.
A las 11 h alguien dijo:
ââParemos a tomar un cafĂ© con leche. AsĂ el tiempo corre mĂĄs lento.â
Y asĂ fue. Cada minuto se volviĂł un tesoro.

đ§± Piedras que hablan
Al pasar por pequeñas aldeas, muchos tocaban las piedras mojadas de las casas.
QuerĂan llevarse el Camino en los dedos.
Y cuando ya Pedrouzo se veĂa a lo lejos, sonĂł mi mĂłvil.
Un nĂșmero desconocido.
Una voz dulce y pausada dijo:
ââÂżGerardo?â
RespondĂ sin pensar:
ââÂżEres el amor de mi vida que me estĂĄ buscando?â
Y entre risas y complicidad, Nita, la simpĂĄtica recepcionista que nos esperaba en Pedrouzo, jugĂł el juego:
ââEl amor de tu vida quiere saber a quĂ© hora llegas para darte el recibimiento que te mereces.â
La ciudad apareciĂł.
Nos invadiĂł una mezcla de alegrĂa y tristeza.
Era nuestra Ășltima morada antes de la meta.

đš Una bienvenida con nombre
Al llegar al hotel, una voz sonĂł fuerte y clara:
ââÂżDĂłnde estĂĄ mi enamorado?â
Las risas del grupo fueron inmediatas.
Nita se presentĂł. Sonrisas, bromas, simpatĂa espontĂĄnea.
Antes de subir, me dijo:
ââDespuĂ©s de las 22 h paseo los perros. Tal vez sea un buen momento para charlarâŠâ
Yo solo sonreĂ.
Bajé las escaleras del hotel con el corazón mås liviano.

âȘ Una lectura desde el alma
A las 19 h, como cada dĂa, la misa del peregrino nos esperaba.
En el camino, Raquel me habĂa confesado su ilusiĂłn:
ââMe encantarĂa leer una de las lecturas en misaâŠâ
Al recordarlo, le preguntĂ© si seguĂa con esa ilusiĂłn.
ââSĂ⊠pero ya es tarde,â respondiĂł.
Me acerqué a una de las monjitas.
Con mirada tierna, me dijo:
ââPor supuesto, que se acerque.â
Regresé a Raquel, y le dije con una sonrisa:
ââHabemus lectura.â
Cuando se acercó al atril para leer el salmo⊠el tiempo se detuvo.
Toda la capilla la escuchĂł con el corazĂłn.
Fue un momento Ăntimo y sagrado.
Uno mĂĄs para guardar en el alma.

đź MĂ©xico en Galicia y un sello especial
Esa noche fuimos a cenar a un restaurante mexicano.
AllĂ, al pedir el sello del peregrino, nos lo entregaron con cera caliente.
Dos de nosotros elegimos el mismo.
LeĂmos su significado⊠y nos miramos a los ojos con complicidad.
El Camino estaba sellado también en el alma.

đ Una Ășltima caminata⊠y un guiño del destino
Al volver al hotel, cada uno fue a su habitaciĂłn.
Yo, como siempre, salĂ a caminar unos minutos por Pedrouzo.
Y en la lluvia tenue, entre faroles y silencio, vi una figura acercarse.
Era Nita, con dos perros.
ââSon las 22 h,â me dijo con una sonrisa.
ââÂżTenemos mĂĄs integrantes en la familia?â
ââSĂ. Suegro, suegra⊠y dos cuñados,â respondiĂł entre risas.
Me pasĂł una correa.
ââEste te toca a ti.â
Caminamos. Hablamos. Y como ya sabesâŠ
Lo que sucede en el Camino, queda en el Camino.
Mañana nos espera una jornada nueva.
La Ășltima.
Pero esa⊠es otra historia.
đCuriosidades de Pedrouzo (segĂșn la guĂa del mayorista):
- Pedrouzo es la Ășltima gran parada antes de llegar a Santiago.
- Tiene todos los servicios para el peregrino: bares, farmacias, albergues, tiendas.
- Su nombre oficial es O Pino, pero todos la conocen como Pedrouzo.
- Es un lugar ideal para descansar antes del gran dĂa.
