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📲 Unirse al Canal de WhatsAppCrónica de senderismo por la ruta circular desde el Puerto de Cotos pasando por el Refugio Pingarrón, la Poza de Sócrates y el Tejo milenario en Guadarrama.

Una travesía estival de casi 20 kilómetros por las entrañas del valle del Lozoya. Entre el cauce de arroyos centenarios, troncos caídos y sombras amigas, la Sierra de Guadarrama nos regaló una jornada de senderismo, historia y un giro del destino en Ventas Marcelino.
🌲 Introducción y contexto del viaje
Hay domingos de verano en los que la capital amenaza con apretar temprano en lo térmico, empujándonos a buscar el amparo y la sombra fresca de las alturas. Con esa intención nos dimos cita temprano en el intercambiador de Moncloa para subir al autobús 691. A las 9:30 a.m. desembarcamos en el Puerto de Cotos, listos para calzarnos las botas e iniciar la marcha.
El día prometía calor, pero, como si de una pequeña tregua de la montaña se tratara —y gracias a las providenciales «plegarias» de nuestro compañero y párroco Sergio—, un manto de nubes amables se instaló sobre el cielo. Ese techo grisáceo filtró el sol de agosto y convirtió la jornada en una caminata sumamente agradable y placentera.
🥾 Narrativa y contexto histórico-natural
Nuestra travesía arrancó tomando altura suavemente hacia el Refugio Pingarrón (1,2 km). Inaugurado a mediados del siglo XX por la Real Sociedad Española de Alpinismo Peñalara, este emblemático emplazamiento de piedra es una atalaya privilegiada sobre la cabecera del valle del Lozoya. Desde allí comenzamos a perder desnivel progresivamente para internarnos en la umbría del bosque.
Pronto alcanzamos la Poza de Sócrates (1,7 km). Contemplar el arroyo en pleno agosto, con un hilo de agua sereno pero constante, invita inevitablemente a imaginar la fuerza desbordante con la que ruge este cauce durante el deshielo primaveral o tras las intensas lluvias de otoño. Retomamos entonces la mítica senda RV-9, que comenzó a regalarnos vistas panorámicas de una frondosidad que quita el aliento.

A lo largo de la mañana, la conversación del grupo fluyó de forma abierta y variada. Mientras cruzábamos arroyos a través de sus característicos puentes de piedra —como el Puente Arroyo de las Cerradillas (3,2 km) o el Puente sobre el Arroyo Valhordillo (11,7 km)—, el murmullo del agua acompañaba cada anécdota compartida.
Uno de los momentos cumbres de la jornada llegó al aproximarnos al Tejo milenario (10,1 km). Este venerable ejemplar de Taxus baccata es uno de los tesoros botánicos más antiguos de la Sierra de Guadarrama. Detenerse frente a su tronco nudoso y arrugado obliga a hacer una pausa en silencio: estar ante un ser vivo que ha visto pasar siglos de historia, tempestades y transformaciones en estas laderas impone un profundo respeto de campo.
Dejando atrás la sombra sagrada del tejo, el trayecto se volvió verdaderamente aventurero. El sendero se convirtió en una divertida carrera de obstáculos debido a la gran cantidad de pinocha, ramas gruesas y vegetación caída que cruzaba el camino. Avanzar sorteando troncos y buscando el paso nos obligó a aminorar el ritmo, ajustar el equilibrio y catalogar técnicamente el tramo dentro de una dificultad moderada.
La travesía continuó buscando la frescura de la Poza y cascada (14,5 km), un salto de agua que conserva la magia cristalina del río Angostura. Tras remontar los últimos arroyos y superar la Cabaña de Esquí Nórdico (19,6 km), alcanzamos finalmente la pista forestal que nos devolvió con paso cómodo al Puerto de Cotos.
El colofón de la travesía tuvo lugar en el mítico Ventas Marcelino, santuario e institución indiscutible para generaciones de montañeros. Entre jarras de cerveza fría y el calor de las conversaciones post-ruta, saltó la gran sorpresa de la jornada. Resulta que uno de los integrantes del grupo estaba comenzando una relación con una chica, mientras que otra de las compañeras de caminata celebraba con alegría que su hija hubiera encontrado pareja. Tras compartir casi cinco horas de marcha, descubrieron entre risas que estaban sentados justo frente a su futuro yerno y su futura suegra, habiendo vivido una auténtica «cita a ciegas» orquestada por los azares del sendero.
📍 Ficha técnica y puntos de interés
- Distancia total: 19,91 km
- Tipo de ruta: Circular
- Desnivel positivo: 705 m
- Desnivel negativo: 705 m
- Altitud máxima: 1.845 m
- Altitud mínima: 1.349 m
- Dificultad: Moderado (debido a obstáculos naturales y vegetación caída en senda)
Desglose de hitos del itinerario
- Puerto de Cotos (Salida – 0,0 km)
- Refugio Pingarrón (1,2 km)
- Poza de Sócrates (1,7 km)
- Mirador Llano Alto (2,4 km)
- Puente Arroyo de las Cerradillas (3,2 km)
- Laguna Raso del Baile (8,7 km)
- Tejo milenario (10,1 km)
- Puente sobre Arroyo Valhordillo (11,7 km)
- Puente de la Angostura (12,5 km)
- Poza y cascada (14,5 km)
- Puente sobre arroyo de la Laguna (15,3 km)
- Puente sobre arroyo del Toril (18,4 km)
- Cabaña Esquí Nórdico (19,6 km)

🍃 Reflexión final
Caminar casi veinte kilómetros por la alta montaña exige fuerza física, pero regala a cambio una paz interior difícil de encontrar en otro sitio. Entre árboles vetustos y arroyos que cantan despacio, la montaña no solo nos ejercita las piernas: nos acerca, teje vínculos invisibles entre los caminantes y nos demuestra que cada ruta esconde siempre una historia humana esperando a ser contada.
🏡 Dónde descansar: El refugio tras los pasos
Cuando las botas de montaña guardan el silencio merecido tras completar el bucle de la Angostura y el cuerpo pide descanso, la elección del campamento base es fundamental para cerrar la experiencia. Para planificar tus escapadas por la Sierra de Guadarrama con la mejor logística de transporte y calma:
- Hostal Alpedrete: Una opción estratégica y muy bien comunicada en la vertiente madrileña para enlazar con las salidas desde Cotos, Navacerrada o Cercedilla.
- El Rincón de Rascafría y Casa Granero: Dos refugios cálidos y llenos de encanto en el corazón del Valle del Lozoya, ideales para saborear la gastronomía tradicional serrana y reposar al amparo de la madera y la piedra.
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