La Loma del Noruego: El nacimiento de un camino blanco

Hay lugares en la Sierra de Guadarrama que pisamos casi de memoria, rutas que repetimos buscando la luz de la mañana o el refugio del viento, sin pararnos a pensar en las huellas que se hundieron allí por primera vez. Una de ellas es la Loma del Noruego, ese suave contrafuerte que se estira con elegancia uniendo el Puerto de Cotos con el Alto de Guarramillas.

Hoy la recorremos con botas de suela técnica o zapatillas de trail, pero hubo un tiempo en que este cordal fue el escenario de una hermosa locura.

El hombre de las maderas y las tablas de pino

El «noruego» del que habla el mapa no es una leyenda abstracta; tenía nombre, apellido y una profunda nostalgia por el frío de su tierra. Se llamaba Birger Sörensen.

Nacido en 1877 en Fredrikstad, Sörensen llegó a Madrid con apenas veintitrés años, a las puertas del siglo XX, para dirigir la delegación de la empresa maderera de su familia en la calle Argumosa. Su trabajo le obligaba a subir constantemente a la sierra, viajando hasta los aserraderos de la Sociedad Belga de los Pinares del Paular, en Rascafría.

Imaginadlo por un momento: un joven escandinavo, acostumbrado a los inviernos infinitos y al esquí de fondo, contemplando las cumbres nevadas del Guadarrama desde las carretas de madera. La tentación fue demasiado fuerte. En el propio taller maderero de Madrid, Sörensen se fabricó unas tablas de pino con sus manos y se plantó en la nieve.

Aquella ladera que baja desde lo más alto hacia Cotos se convirtió en su favorita. Allí, deslizándose de una manera que los lugareños debían ver como algo extraterrestre, entabló amistad con pioneros locales como Manuel González Amezúa. Sörensen les contagió la fiebre del «deporte blanco», sembrando la semilla de lo que años más tarde sería el Club Alpino Español. Aunque una fiebre tifoidea se lo llevó demasiado pronto, en 1910, su apellido quedó grabado para siempre en la loma que tanto amó.

Birger Sórensen hacia el año 1900.

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De Guarramillas a la «Bola» que cambió el paisaje

Si seguimos los pasos de Sörensen ladera arriba, la loma nos conduce inevitablemente al Alto de Guarramillas (2.257 metros). El topónimo original, de raíces pastoriles y antiguas, evoca los tiempos en que estas cumbres pertenecían solo al ganado, al viento y a los neveros que guardaban el hielo para abastecer a la capital en verano. De hecho, muy cerca, en su cara este, late el Ventisquero de la Condesa, la cuna oficial donde nace el río Manzanares.

Sin embargo, para cualquiera que mire hacia la cuerda desde Madrid o Segovia, ese lugar es, y será siempre, La Bola del Mundo.

El cambio de identidad ocurrió en 1959. España descubría la televisión y el régimen necesitaba un repetidor potente para llevar la señal de TVE a toda la meseta central. Se levantaron entonces esas icónicas y descomunales antenas, flanqueadas por unos radomos semiesféricos para protegerlas del hielo extremo del invierno de Guadarrama.

Aquellas estructuras, pintadas de un rojo y blanco que desafiaba la paleta de colores de la montaña, recordaban vivamente a la cabecera con la que RTVE abría sus emisiones en la época: un logotipo donde unas antenas emitían ondas sobre un globo terráqueo. El ingenio popular hizo el resto. El Alto de las Guarramillas pasó a ser, para la posteridad, la Bola del Mundo.

El camino que une dos épocas

Caminar hoy por la Loma del Noruego es hacer un viaje entre dos mundos. Empiezas abajo, a la sombra de los grandes pinos de Cotos, persiguiendo el espíritu romántico de aquel noruego que añoraba su hogar, y terminas arriba, bajo la mirada de los gigantes de metal que nos conectaron a la modernidad.

Es una ruta que nos recuerda que la montaña no es solo geología; es, sobre todo, la historia de los hombres y mujeres que decidieron habitar sus silencios.

Powered by WikilocFuente: Garmin

Notas al pie / Fuentes consultadas:

  • Registro histórico y archivo de la Semana de la Montaña de Cercedilla (Homenaje a la figura de Birger Sörensen por su descendencia).
  • Anales del Club Alpino Español (Fundación en 1908).
  • Archivo histórico de RTVE (Instalación del repetidor de Guarramillas en 1959).

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